Claves para emprender con éxito

Cuando tienes ideas de emprendimiento debes enfocarte en tus actitudes y aptitudes en las cuales sobresales, las cosas que haces mejor que otros. Esto es fácil, piensa, analiza, mírate, mide y comprueba de que estás hecho.

La zona de confort es: el lugar donde te sientes protegido, del cual tienes miedo salir debido a que puede sentarte mal las nuevas oportunidades que encontrarás fuera, o más claro, te da miedo salir del nicho donde te encuentras porque le huyes a prosperar. Quieres todo fácil, estás acostumbrado a hacer lo que tienes que hacer por obligación y no por diversión ni aprendizaje.

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Hoy en día vivir de un sueldo es algo tan rutinario, que tener por un ingreso adicional ni siquiera pasa por la mente de muchas personas, la costumbre a pagar deudas y estar condicionados por las fechas límites de pago hacen que tus capacidades para salir de la zona de confort te detengan. No te preocupes, puedes empezar por decidir cuando y a que hora salir de tu zona de confort, claro si es que eres de esas personas que creen tener tiempo para todo, cuando tiempo es lo  que falta.

Tienes todo el derecho de gozar tu vida y no trabajar para los sueños de otros cuando puedes cumplir los tuyos. Tú decides, si quieres seguir haciendo ricos a otros, hazlo con amor, sin embargo, si quieres independizarte y salir de tu zona de confort, quieres tener el mundo a tus pies y disfrutar de éste delicioso mundo de emprender y luchar por tus ideas, ama, siente y dale pasión a tu negocio.

Aquí tienes 10 consejos que pueden ayudarte.

  1. Proteger la idea. Ni contarla a todo el mundo ni guardarla bajo siete llaves. Busquen el equilibrio para compartirla cuando sea necesario sin correr riesgos de divulgación anticipada.
  2. ¿Socios o amigos?Asociarse con amigos puede ser muy divertido. O un gran dolor de cabeza si no se fijan, por escrito, pautas objetivas para formar EQUIPO.
  3. Cómo asignar acciones. El aporte de cada socio tiene un valor y debe medirse. No es tarea fácil pero tienen que tomarse el tiempo para que la participación se determine por valor agregado y no por pautas subjetivas.
  4. Equipo. Los recursos humanos son el alma de la empresa. Invertir tiempo y dinero en captarlos, contratarlos o retenerlos tiene que ser una prioridad. La mayoría de los inversores mira más al equipo que a la idea.
  5. Conocer el marco regulatorio. Es fundamental indagar qué normas reglamentan la industria en donde quieren insertarse e incorporarlas al plan de negocios. Fallar en esto puede traer mayores costos, demorar el start up o hacer naufragar el proyecto.
  6. Seducir al Inversor. No hay una segunda oportunidad de dar una buena primera impresión. Para visitar al inversor firmen un acuerdo de confidencialidad, elaboren un resumen ejecutivo y presenten el plan de negocios en no más de veinte minutos.
  7. Cuánto pedir. La valuación del proyecto es siempre un factor de discusión, sobre todo teniendo en cuenta que en la mayoría de los casos se venden proyecciones futuras. Establezcan mecanismos flexibles, ajustables contra resultados concretos, para evitar cortocircuitos en la relación con el inversor.
  8. Planificar la búsqueda de inversores. Es un proceso que lleva tiempo –entre tres y ocho meses– y no hay que esperar a quedarse sin caja para hacerlo, ya que se perderá poder de negociación.
  9. Atención a los impuestos. A la hora de estructurar el negocio uno de los factores que en general no se analiza con profundidad es la cuestión fiscal. Un mal cálculo en este tema puede dejarlos afuera del negocio o, en el mejor de los casos, del negocio que esperaban tener.
  10. No quedarse quietos. Muchos emprendedores se vuelven locos por proteger lo que ya crearon e invierten fortunas en hacerlo. Si junto a eso no hay innovación permanente, la competencia estará cada día más cerca.
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